Entre pensamientos, platicas y vivencias, finalmente me di cuenta que casarme era una decisión y como tal había que ser enérgica. Me voy a casar y no hay vuelta para atrás. Pero convencida.
Con él tengo los mismos proyectos de vida, compartimos un hobbie, hay respeto, cariño, admiración y me provoca la sensación única de ser yo misma. Lo amo y entonces me voy a casar. Suena simple pero fue complicado decidirme.
Cuando fue el primero de enero de este año, empecé a inmiscuirme en los preparativos de la boda y en ese continuo trajinar me di cuenta de que casarse aun está vigente. Que los pasteles de boda y los vestidos no son tan cursis como yo pensaba. De ahí la necesidad de contar en este blog todo el rito que implica celebrar una Boda.
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